Entre montes y olivos silba el aire puro; se posan los pajarillos en los árboles, que bailan, felices, cuando la lluvia les visita y el sol les regala su sonrisa cálida.
En un lugar de cuyo nombre sí quiero acordarme se hallaba un pueblo de 6000 habitantes, en el cual todos se conocían y siempre se respetaban.
En el centro de la plaza de este pueblo pintoresco se hallaba una iglesia muy bella, de estilo barroco. Una mujer llamada Doña Carmina se desvive cada día en cuidar la iglesia, ayudándole al sacerdote en esta labor tan importante.
Un día, como otro cualquiera, doña Carmina le preguntó al señor cura D.Manuel el porqué del interior de la iglesia tan moderna y nueva cuando se construyó y se empezó a usar en el siglo XVII.
El sacerdote, con tono serio y preocupado, le respondió muy amablemente:
- Bueno, pues se encuentra así ya que en el siglo XX hubo un gran percance llamado Guerra Civil, en el cual personas que combatían y no creían en Dios quemaron la iglesia al igual que muchas de sus esculturas e imágenes antiguas como Padre Jesús.
La Virgen del Valle no se pudo salvar y se quemó. El fuego se sofocó, tanto el material como el del odio que enfrentaba a unos hombres contra otros, ciudadanos de un mismo país, que en vez de construir se dedicaron a destruir.
La guerra terminó, después de mucho sufrimiento, y aquel pueblo gaditano volvió a la normalidad. Se reabrieron las tiendas, los bares; los niños jugando en las calles, el miedo dejó de existir...
Poco a poco se fueron perfeccionando los desperfectos causados tanto de la iglesia como del pueblo. La fe del pueblo siguió creciendo con sus bellas imágenes de Jesucristo y su madre la Virgen María.
(Autor: Antonio G.F.)
En 1º de ESO
los/as alumnos/as crearon unos cuentos a partir de un texto inicial, principio de una historia, que
se les dio. En esos cuentos tenían que trabajar, a través de unos
personajes-marionetas, emociones y sentimientos. Uno de los grupos
decidió contar una experiencia que habían vivido de nuevo en este curso.
Se trataba de la tradición de las cruces del mes de mayo, que ellos celebraban cada año, con una pequeña procesión con esa cruz vacía, pero llena de
flores y esperanzas, tras la Resurrección de Jesús.
Dejamos
reflejo de esta tradición en este relato religioso costumbrista y
también momentos de la clase, recreando e interpretando los cuentos
que habían escrito, originales y muy expresivos. Este cuento, que
dejamos como muestra, ha sido redactado con la colaboración de toda
la clase, aunque el esquema y la idea original ha sido de uno de los alumnos promotores de la Cruz de Mayo, Germán Bocanegra Albarrán.
"Los
niños de la Cruz de Mayo".
Érase una
vez, en un pueblecito blanco de la Sierra de Cádiz, Olvera, un grupo
de amigos, de una junta que la llamaban "los terribles"...
Esta junta decidió una mañana, en el instituto, ingeniar una de sus
ideas fantásticas, no terribles como su nombre.
Ellos querían
llevar un trono de la Cruz de Mayo por las calles de Olvera y alegrar
así a la gente en primavera: a los abuelitos, a las mamás, a los
niños, a todos... Coincidieron en
poner en práctica su plan poco a poco, decidiendo, entre todos, cada
paso a dar para que saliera todo perfecto, una procesión preciosa.
La primera tarde
merendaron y pensaron pedirle a un carpintero, amigo de ellos, que
les construyera el trono. El carpintero se ilusionó ayudándoles y realizó un trabajo impecable.
La segunda tarde
fueron al parque; se compraron chucherías y se acordaron de que
tenían que decorar el trono con flores. Llamaron a la floristería
y la mujer les regaló las flores porque quiso ser parte de esa
bonita tradición religiosa que ella recordaba de cuando era pequeña.
Les guardó flores de distintos tipos: claveles, rosas, amapolas,
etc.
Y llegó la
tercera tarde y se dieron cuenta de que tenían que tener telas
suaves para vestir el trono y que se pareciera a los tronos tan bien
preparados de la Semana Santa. Se compraron un refresco y fueron a la
tienda de telas y eligieron un tono verde de terciopelo, que les
pareció muy apropiado para su pequeño paso. La mujer de las telas
le regaló ese trozo de tejido porque quiso echarles una mano y que
vieran ese sueño hecho realidad.
La cuarta tarde
montaron el paso y les quedó tan bonito y tan bien decorado, que no
se lo podían ni creer. Se olvidaron incluso de todas las
dificultades encontradas para terminarlo y que todo encajara.
La quinta tarde ya era 1 de mayo, el día de S.José obrero, el gran día elegido y
sacaron el trono por las calles de Olvera y la gente los admiraba,
los felicitaba, les aplaudía y les daba donativos para que, después de la procesión, lo celebrasen comiendo juntos.
Llegó el final
del recorrido, con música y todo, porque tenían compañeros que
sabían tocar instrumentos musicales y celebraron con mucha alegría
lo bien que lo habían pasado y lo contenta que la gente se sintió
con su presencia.
Jesús, que ya
no estaba en la cruz que ellos llevaban, tras su Resurrección,
también se sintió muy feliz de tener amigos así de valientes,
capaces de vivir y contar esta historia tan entrañable por las
calles de paredes blancas, de ese bonito pueblo con tantos olivos.
“Esta historia ocurrió hace muchos, muchos años, cuando en
Sevilla aún existía el viejo tranvía, los hombres usaban sombrero,
y los niños se divertían en la calle con juegos como el aro,
la lima y al cielo voy. Su protagonista podría ser cualquiera de
esos abuelos que hoy narran cuentos a sus nietos
sentándolos en sus rodillas (...)”
(Cuarenta
cuentos de Semana Santa para 40
noches de Cuaresma, Antonio Puente Mayor.)
Érase una vez una abuela llamada
María, abuela de una niña llamada María. Ambas Marías vivían en
la misma casa, en un pueblo perdido entre las montañas de la Sierra
Norte de Cádiz, llamado Olvera. A la pequeña María le encantaba
pasar el tiempo con su abuela. La acompañaba en el patio cuando ella
cosía remiendos de calcetines y medias. Entonces su abuela, mientras
la pequeña ojeaba cuentos, sentada en un cojín en el suelo, le
cantaba canciones y le contaba historias que a la pequeña le
encantaba escuchar. Además su abuela era la mejor cocinera, e
incluso la dejaba jugar en la cocina y ayudarle en la realización de
algunos postres como la compota y los huevos nevados.
Sin duda alguna, su abuela era casi
tan niña como ella, por eso se le pasaba volando el tiempo junto a
ella. De vez en cuando la acompañaba a misa en la Victoria o en la
Parroquia. Su abuela le había dicho que el mejor amigo del mundo era
Jesús, que siempre tenía que contar con Él en la vida y la pequeña
María guardaba, como un tesoro, la amistad, recién iniciada, con
Él.
Cuando llegaba el verano, le gustaba
dormir la siesta con su abuela y entonces, como presintiendo que esos
ratos de compañía no serían eternos, le decía: - “Abuela, tú
nunca te vas a morir porque, si te pones enferma, te tomas muchos
botes y te pones buena...” Pero no se quedaba del todo tranquila,
porque su abuela le decía: -”Hija, no te preocupes, será lo que
Dios quiera, pero yo siempre estaré a tu lado para cuidarte...
Pero la pequeña no se quedaba
tranquila sino pensando en esas palabras de su abuela, de que sería
lo que Dios quisiera. Y se dijo: -”Eso es, hablaré con Dios...“
Y qué mejor manera que hacerlo que en la Semana Santa, a ese Jesús
tan cercano que veía en las procesiones de su bonito pueblo blanco.
Ese Jesús de las distintas hermandades, que le devolvía su mirada,
con tanta ternura y acogida que le hacía sentir un cosquilleo de
emoción en su corazón de niña que aún no entendía el porqué
inevitable de muchas cosas de la vida.
Por eso, esa Semana Santa iba
a ser muy especial... Cuando acompañase a su abuela a ver los pasos
por las calles de Olvera, se encontraría con la mirada de Jesús y
le pediría por su abuela, para que siempre estuviese a su lado
porque, a su lado, la vida le parecía preciosa...
Se lo pediría a ese Jesús alegre
en la borriquita, a ese Jesús, injustamente cautivo, a ese Jesús
con la cruz a cuestas, que se cae y aún así nos ayuda siempre a
levantarnos, y a ese Jesús que en la cruz es capaz de mirarnos con
amor y perdonarnos y, aún muerto en el sepulcro, nos da esperanza y
nos recuerda que pronto resucitará y con Él llegará la Alegría
Infinita.
Pasaron los años y la niña
creció y comprendió un poco mejor la vida y lo inevitable de muchas
cosas. Su abuela ya se había ido a vivir a la Casa del Padre, a ese
Paraíso que Jesús nos promete y desde allí seguía cuidando de su
niña María, que para ella siempre sería su pequeña porque con
ella la vida había sido maravillosa.
Y cada vez que Maria ve los
pasos de la Semana Santa, en las calles de Olvera, siente que Jesús
le lleva a su abuela los besos que ella le da a Él porque siempre
será el mejor de sus Amigos, legado de su abuela, que tanto la sigue
queriendo. (Isabel Álvarez Albarrán)
"A mi Cristo roto, lo encontré en Sevilla. Dentro del arte me subyuga
el tema de Cristo en la cruz. Se llevan mi preferencia los cristos
barrocos españoles. La última vez, fui en compañía de un buen amigo mío.
Al Cristo se le puede encontrar entre tuercas ,
chatarra, ropa vieja, zapatos, libros... La cosa, es saber buscarlo. Porque Cristo anda y
está entre todas las cosas de este revuelto e inverosímil rastro que es
la Vida. Pero aquella mañana nos aventuramos por la casa del artista, es más
fácil encontrar ahí al Cristo, ¡Pero mucho más caro! Visitamos únicamente dos o tres tiendas y andábamos por la tercera o cuarta.
– Ehhmm ¿Quiere algo padre? – Dar una vuelta nada más por la tienda, mirar, ver. De pronto… frente a mí, acostado sobre una mesa, vi un Cristo sin
cruz, iba a lanzarme sobre él, pero frené mis ímpetus. Miré al Cristo de
reojo, me conquistó desde el primer instante. Claro que no era
precisamente lo que yo buscaba, era un Cristo roto. Pero esta misma
circunstancia, me encadenó a Él, no sé por qué. Fingí interés primero
por los objetos que me rodeaban hasta que mis manos se apoderaron del
Cristo, No me habían engañado los
ojos… no. Debió ser un Cristo muy bello, era un impresionante despojo
mutilado. Por supuesto, no tenía cruz, le faltaba media pierna, un brazo
entero, y aunque conservaba la cabeza, había perdido la cara. Se acercó el anticuario, tomó el Cristo roto en sus manos y…
– Ohhh, es una magnífica pieza, se ve que tiene usted gusto padre, fíjese que espléndida talla, qué buena factura… – ¡Pero… está tan rota, tan mutilada! – No tiene importancia padre, aquí al lado hay un magnífico
restaurador, amigo mío y se lo va a dejar a usted, ¡Nuevo! Volvió a
ponderarlo, a alabarlo, lo acariciaba entre sus manos, pero… no
acariciaba al Cristo, acariciaba la mercancía que se le iba a convertir
en dinero. Insistí, dudó, hizo una pausa, miró por última vez al Cristo
fingiendo que le costaba separarse de Él y me lo alargó en un arranque
de generosidad ficticia, diciéndome resignado y dolorido: – Tenga padre, lléveselo, por ser para usted y conste que no gano
nada, 3.000 pesetas nada más, ¡Se lleva usted una joya! El vendedor
exaltaba las cualidades para mantener el precio. Yo, sacerdote, le
mermaba méritos para rebajarlo… Me estremecí de pronto. ¡Disputábamos el precio de Cristo, como si
fuera una simple mercancía! Y me acordé de Judas… ¿No era aquella
también una compraventa de Cristo? ¡Pero cuántas veces vendemos y
compramos a Cristo, no de madera, de carne, en él y en nuestros
prójimos! Nuestra vida es muchas veces una compraventa de cristos. Bien… cedimos los dos… lo rebajó a 800 pesetas. Antes de despedirme,
le pregunté si sabía la procedencia del Cristo y la razón de aquellas
terribles mutilaciones. En información vaga e incompleta me dijo que
creía procedía de la sierra de Aracena, y que las mutilaciones se debían
a una profanación en tiempo de guerra. Apreté a mi Cristo con cariño… y salí con Él a la calle. Al fin, ya de noche, cerré la puerta de mi habitación y me encontré
solo, cara a cara con mi Cristo. Qué ensangrentado despojo mutilado,
viéndolo así me decidí a preguntarle: – Cristo, ¡¿Quién fue el que se atrevió contigo?! ¡¿No le
temblaron las manos cuando astilló las tuyas arrancándote de la cruz?!
¿Vive todavía? ¿Dónde? ¿Qué haría hoy si te viera en mis manos?… ¿Se
arrepintió?
– ¡CÁLLATE! Me cortó una voz tajante. – ¡CÁLLATE, preguntas demasiado! ¡¿Crees que tengo un corazón tan
pequeño y mezquino como el tuyo?! ¡CÁLLATE! No me preguntes ni pienses
más en el que me mutiló, déjalo, ¿Qué sabes tú? ¡Respétalo!, Yo ya lo
perdoné. Yo me olvidé instantáneamente y para siempre de sus pecados.
Cuando un hombre se arrepiente, Yo perdono de una vez, no por mezquinas
entregas como vosotros. ¡Cállate! ¿Por qué ante mis miembros rotos, no
se te ocurre recordar a seres que ofenden, hieren, explotan y mutilan a
sus hermanos los hombres. ¿Qué es mayor pecado? ¿Mutilar una imagen de
madera o mutilar una imagen mía viva, de carne, en la que palpito? ¡Ohh hipócritas! Os rasgáis las vestiduras ante
el recuerdo del que mutiló mi imagen de madera, mientras le estrecháis
la mano al que mutila a los
cristos vivos que son sus hermanos. Yo contesté: – No puedo verte así, destrozado, aunque el restaurador me cobre
lo que quiera ¡Todo te lo mereces! Me duele verte así. Mañana mismo te
llevaré al taller. ¿Verdad que apruebas mi plan? ¿Verdad que te gusta? – ¡NO, NO ME GUSTA! Contestó el Cristo, seca y duramente. – ¡ERES IGUAL QUE TODOS Y HABLAS DEMASIADO!
Hubo una pausa de silencio. Una orden, tajante como un rayo, vino a decapitar el silencio angustioso. – ¡NO ME RESTAURES, TE LO PROHÍBO! ¡¿LO OYES?! – Si Señor, te lo prometo, no te restauraré. – Gracias. Me contestó el Cristo. Su tono volvió a darme confianza. – ¿Por qué no quieres que te restaure? ¿No
comprendes, Señor, que va a ser para mí un continuo dolor cada vez que te
mire roto y mutilado? ¿No comprendes que me duele? – Eso es lo que quiero, que al verme roto te acuerdes siempre de
tantos hermanos tuyos que conviven contigo; rotos, aplastados,
indigentes, mutilados. Sin brazos, porque no tienen posibilidades de
trabajo. Sin pies, porque les han cerrado los caminos. Sin cara, porque
les han quitado la honra. Todos los olvidan y les vuelven la espalda. ¡No me restaures, a ver si viéndome así, te acuerdas de ellos y te
duele, a ver si así, roto y mutilado te sirvo de clave para el dolor de
los demás! Muchos cristianos se vuelven en devoción, en besos, en luces,
en flores sobre un Cristo bello, y se olvidan de sus hermanos los
hombres, cristos feos, rotos y sufrientes.
Hay muchos cristianos que
tranquilizan su conciencia besando un Cristo bello, obra de arte,
mientras ofenden al pequeño Cristo de carne, que es su hermano. ¡Esos
besos me repugnan, me dan asco!, Los tolero forzado en mis pies de
imagen tallada en madera, pero me hieren el corazón. ¡Tenéis demasiados
cristos bellos! Demasiadas obras de arte de mi imagen crucificada. Y
estáis en peligro de quedaros en la obra de arte. Un Cristo bello, puede
ser un peligroso refugio donde esconderse en la huida del dolor ajeno,
tranquilizando al mismo tiempo la conciencia, en un falso cristianismo.
Por eso ¡Debieran tener más cristos rotos, uno a la entrada de cada
iglesia, que gritara siempre con sus miembros partidos y su cara sin
forma, el dolor y la tragedia de mi segunda pasión, en mis hermanos los
hombres! Por eso te lo suplico, no me restaures, déjame roto junto a ti,
aunque amargue un poco tu vida. – Sí señor, te lo prometo. (Contesté) Y un beso sobre su único pie astillado, fue la firma de mi promesa. Desde hoy… viviré con un Cristo roto."
Hasta aquí la historia de este Cristo roto y su actualización en tantos hombres y mujeres rotos y rotas en la vida y ese consuelo y esperanza que encuentran en Jesús, en su cruz que es también luz. Y este año se ha hecho muy famoso otro Cristo roto, en un pueblo andaluz de la Sierra de Cádiz, Puerto Serrano. Su párroco, Pedro Antonio Lozano Ramírez, sabía de la existencia de un Cristo Roto, escondido y abandonado a lo largo de la historia, por distintos avatares, entre los muros de la iglesia parroquial Santa María Magdalena.
El ha querido que ese Cristo bello, talla preciosa del S.XVI, pero roto también, saliera de ese anonimato y esa oscuridad para dar esperanza a todas las personas que se acercaran a visitarlo, a tanta gente cuya dignidad se ha visto pisoteada, hundida por los avatares, naufragios y abismos de la vida, del destino... Y ese otro Cristo roto, desvencijado, pero renacido gracias al empuje y audacia de este sacerdote, ha vuelto a la vida, cual Lázaro. Ha recuperado su trono de cruz, que también es Salvación y Redención. Este Cristo roto de los pueblos blancos de Cádiz ha sido rehabilitado y ha podido mirar de nuevo, desde el corazón de esa iglesia, a tod@s l@s que se acerquen a visitarlo y sorprende esa mirada de bondad, esa humildad y cercanía que regala a quien se acerca por allí y esa ternura y compasión que despierta en nuestros corazones, por esa fragilidad que muestra pese a ser el Salvador del Mundo, el Mesías.
Nos hacemos eco de una tradición religiosa y cultural que celebra este año su 50 aniversario.Se trata de la romería en honor de Santa María Magdalena en Puerto Serrano.
En el pasado mes de julio se clausuraron toda una serie de actos religiosos y festivos, en el que ha participado con mucha emoción y devoción todo el pueblo. Dejamos este interesante artículo de José María Pérez Gómez para conocer la evolución de esta romería a lo largo del tiempo, unida a la historia del pueblo. Unas palabras para conocer mejor a esta gran mujer en la historia del Cristianismo. Nos quedamos con unas palabras del Papa Benedicto XVI:
"La historia de María Magdalena, o María de Magdala, recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca,para agradecérselo, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte". Formó parte de los discípulos de Cristo, estuvo presente en el momento de su muerte y, en la madrugada feliz del día de Pascua, tuvo el privilegio de ser la primera en ver al Redentor resucitado de entre los muertos(Mc 16,9).
Fue sobre todo durante el siglo XII cuando su culto se difundió en la Iglesia occidental, llegando hasta nuestros días y ocupando un lugar relevante en los corazones de este pueblo serrano, al que, desde aquí, felicitamos con las sentidas palabras de su párroco D.PedroAntonio Lozano Ramírez:
Feligreses de Puerto Serrano:
En primer lugar pedir disculpas por mis torpezas como cura nuevo en el pueblo y desconocedor de las realidades del mismo: formas, maneras, etc... Agradecer vuestra paciencia y comprensión. Por otro lado, daros profundamente las gracias por cómo el pueblo ha respondido tan generosamente a preparar las fiestas de Santa María Magdalena. Agradecer al Sr. Obispo, arcipreste y sacerdotes por su presencia y apoyo a la fiesta en honor a la patrona de Puerto Serrano. Agradecer al Ayuntamiento su colaboración en la misma. Agradecer a los grupos parroquiales por su apoyo, paciencia y su trabajo, que como se ha comprobado no ha caído en saco roto. Agradecer a las hermandades vecinas que nos acompañaron en un día tan especial.
Y agradecer, en general, a todos, personas anónimas que han dedicado su tiempo a engalanar las calles, balcones... Muy de agradecer vuestra presencia en el triduo itinerante que hemos preparado para adentrarnos de lleno en la fiesta de la Patrona. Así también animaros a seguir pidiendo y trabajando en torno a esta imagen de Santa María Magdalena. Muchas gracias a todos y deciros que, después de esta experiencia romera, puedo decir que tenéis UNA GRAN ROMERÍA, es muy importante cuidarla porque es un signo notable de la devoción y convivencia que se percibe en Puerto Serrano.
Que Santa María Magdalena os guarde y os proteja siempre a vosotros/as y vuestras familias. Un saludo del párroco de Puerto Serrano. MUCHAS GRACIAS. ¡¡¡Viva santa María Magdalena!!! ¡¡¡Viva Puerto Serrano!!!
Dejamos imágenes del traslado de la imagen tan querida de Sta María Magdalena desde la Parroquia, cuyo nombre es en honor de esta santa, hasta la Plaza del Ayuntamiento.Tuvo lugar una Santa Misa oficiada por el Sr.Obispo, D.José Mazuelo Pérez. El desfile procesional por las calles adornadas del pueblo estuvo repleto de gente muy emocionada y se vivieron momentos muy entrañables que quedarán siempre grabados en el corazón de Puerto Serrano, en la conmemoración del 50 Aniversario de su romería en honor de la Malena, como ellos cariñosamente la llaman, le rezan, le invocan...como mediadora del Dios de Jesucristo -Amor y Salvación- y del ser humano.
Un testimonio conmovedor: Francisco Varela Figueroa.
Hay
testimonios que dejan huellas, visitas que recibimos en nuestras
clases que a nuestros/as
alumnos les entusiasman, les abren
puertas al compromiso con los/as
demás, a dejarse interpelar por el mundo y replantearse sus
actitudes en la vida.
Cuando
conocimos al P. Francisco todos nos quedamos encantados, atraídos
por la fuerza de su personalidad, por la ternura con la que explicaba
los cambios en su vida, después de sentir la Llamada de Jesús, así
con mayúsculas y su mensaje, igual a través del tiempo, de dejarlo
todo y seguirlo. Y ese dejarlo todo en el caso de Francisco era
mucho, un trabajo estupendo, después de muchos estudios, muchas
cosas materiales y gente muy cercana
a nivel personal a
la que unía
muchos vínculos afectivos. Nos contaba que, pese a todo, su vida
estaba vacía de sentido, aunque llena de tantas cosas y necesitaba
un empezar de nuevo, un ilusionarse con todo y un empuje hacia nuevos
horizontes más eternos, más espirituales y así fue su búsqueda
incansable en ese
camino al sacerdocio, a ser pies fuertes y
manos, cercanas y cálidas, de Jesús en este mundo que compartimos,
tan malherido a veces y tan insensible al sufrimiento ajeno.
Vamos
a conocer a través de esta entrevista que nos envió un poco más a
esta gran persona, que ha sido un auténtico regalo de Dios para
nosotros-as.
Francisco
Javier Varela Figueroa, natural de Jerez de la Frontera, es
párroco de Santa María de las Virtudes,
Villamartín.
Tiene
Estudios especializados en
Psicología
en Universidad de Sevilla;
Experto
en Terapia Sexual en Fundación Amara.
Experto
en Creatividad y Valores en Francisco de Vitoria y Escuela de
Pensamiento y Creatividad.
Experto
en Terapia
Cognitivo Conductual en UNED.
LICENCIADO
EN ESTUDIOS ECLESIASTICOS en Universidad Pontificia de
Salamanca.
Te
queremos agradecer la entrevista que nos has enviado para conocerte
mejor, la leeremos en clase, la comentaremos y la disfrutaremos.
Gracias por abrirnos tu corazón, tu bondad tan inmensa y tu
amistad, un Tesoro.
1.
¿Cómo era tu vida antes de ser sacerdote?
Desde
muy pequeño, gracias a mi familia, estuve en mi parroquia trabajando
y aprendiendo a amar al Señor, siempre hubo algo que me hacía
sonreír cuando me decían que iba a ser sacerdote. Pero, los años
van pasando y uno va cambiando, aunque ese raro deseo del sacerdocio
siempre estuvo en mi interior.
A
los quince años entré en un grupo de jóvenes católicos, pero era
como un modo de agarrarme a mis ideas pasadas, porque a la vez que
estaba en ese grupo, vivía una vida un poco desenfrenada: fiestas,
salidas nocturnas y todo lo que a ellas va unido. Una vida normal de
un joven de esa edad que ansía comerse el mundo y disfrutar cada
minuto.
A
los diecisiete años entré a formar parte de un movimiento católico
que me fue centrando un poco, pero no dejaba de tener ese deseo
interior que me arrastraba al mundo y a todo lo que en él había que
me alejaba del Dios Amor que se me había mostrado en ese movimiento.
De
vez en cuando aparecía esa rara sensación del sacerdocio, pero mi
interior se resistía a ese futuro. Yo quería estudiar, ganar mucho
dinero, vivir fiestas y sobresalir en mi profesión. Y el Señor me
regaló lo que pedía, quizás para que me diera cuenta de lo
equivocado que estaba al pedirlo.
Terminé
mi carrera de Psicología, y comencé la primera de mis
especialidades. Nada más terminar comencé a trabajar de psicólogo
y, desde ese momento, toda mi vida laboral fe mejorando.
A
los veintisiete años colaboraba en una consulta privada con una
compañera teniendo mi propia cartera de clientes y trabajaba en una
empresa nacional, en un equipo de la Junta de Andalucía, a la vez
que colaboraba en un programa de radio y televisión local. Todo me
iba viento en popa, incluso tenía mi casa comprada con motivo de una
relación que se dirigía hacia el matrimonio, pero que no llegó a
ese destino.
Todos
mis deseos se iban viendo logrados y muy por encima de mis propias
expectativas. Incluso, viéndolo desde el día de hoy, con mucho más
de lo que necesitaba y que estaba convirtiéndome en alguien que yo
no era. Aunque mi imagen era de una persona entregada, trabajadora,
en mi corazón solo reinaba el deseo de tener, ascender, ganar
dinero, ser alguien según los criterios del mundo. Y lo peor es que
iba por muy buen camino para ello.
2.
Tenías una vida cómoda, con buen sueldo y buena posición social.
Pero a pesar de ello supiste seguir la llamada del Señor. ¿Cómo
fue la historia?
Ya
en el año 2000, hubo una señal más clara de mi vocación, en Roma,
escuchando las palabras del Santo Padre Juan Pablo II en la Jornada
Mundial de la Juventud. Cuando regresé, comencé a trabajar
apostólicamente con los Padres Mercedarios. Ese fue el periodo que
el Señor eligió para ir pidiéndome más y aumentar esa inquietud
que siempre estuvo en mi interior, aunque yo seguía queriendo
eliminarla.
En
ese trance se encontraba mi vida, en silencio, pues no quería
alarmar a mi familia, cuando asistí a la Novena de Nuestra Madre de
la Merced, patrona de Jerez, y una frase del predicador de ese año
se me clavó en el corazón: Quiero hombres valientes que se
entreguen por la misericordia de mi Hijo.
No
fue fácil, como tampoco fue fácil encajarlo en la familia, amigos y
compañeros, pero Cristo va regalando amor por donde pasa y siempre
recompensa con el ciento por uno. En ese mismo mes de septiembre
lo dije en casa y comencé mi camino vocacional.
Fueron
6 años de formación hasta mi ordenación sacerdotal en Jerez de la
Frontera, mi tierra, de manos de D. José Mazuelos, nuestro Obispo.
El fue quien me ordenó como sacerdote y quien me recibió en la
Diócesis cuando me di cuenta que mi camino no era el de la vida
religiosa, que ese lugar no era el que el Señor quería para mi
santidad.
Desde
ese momento, año 2011, soy sacerdote en esta Diócesis y trabajo
feliz, tremendamente feliz, en la Parroquia de Santa María de las
Virtudes, de Villamartín, en la que actualmente sirvo como párroco.
3.
El Señor sabe hacer milagros en nuestra vida, con poco le basta.
¿Qué significa para ti el seguimiento del Señor desde este sí
comprometido que le diste?
El
seguimiento de Cristo, para mí, es una respuesta de amor a quien
sabes que te llama para dártelo todo. Seguir a Cristo es una
aventura apasionante donde no pasa ni un día en el que no aprendas
algo nuevo, tanto de ti como de todo lo que te rodea. Muchos pensarán
que es un camino cómodo, sinletras, sin
hipotecas, sin preocupaciones de ese tipo, pero se equivocan. Es una
vida de entrega y de la entrega que Cristo pide en el Evangelio:
amaos como Yo os he amado. Eso es seguir a Cristo para mí,
olvidarme de lo que fui, de lo que soy y pensar en ser "otro
Cristo", esforzarme por imitar al Maestro cada día, porque la
única forma de ser un buen sacerdote es siendo un santo sacerdote,
como me recordaban mi madre y amigos cada vez que hablaba con ellos
en mi tiempo de formación: ¡O Santo, o para casa!
Ahora
vivo sin las pretensiones de dinero, fama y honor que tenía. Vivo
habiendo regalado todo lo que conseguí trabajando antes de irme a
seguir el camino marcado por Cristo, pero, aun habiendo renunciado a
mi carrera como psicólogo, mis trabajos y sueldos, que según el
mundo me tenía que hacer feliz, es ahora cuando soy realmente FELIZ,
es ahora cuando soy libre y no necesito todo lo que esclavizaba mi
corazón.
Seguramente,
muchos podrán pensar que estoy loco, que cómo alguien puede
renunciar a todo a fondo perdido en el momento en el que ve que sus
sueños se cumplen. Pues sí, estoy
loco por mi sacerdocio, estoy loco por entregarme en un mundo en el
que Cristo cada vez es más necesario y yo, quiero ser uno de esos
valientes que luchan por la misericordia de Cristo que pedía la
Virgen en la homilía que me hizo lanzarme a este camino de grandeslocos que saben vivir
de verdad.
Visitamos Cádiz con el alumnado de 2º de la ESO del IES Fuente Grande.
Nos recibió, en la Diputación Provincial, un diputado que les explicó la función de la Diputación respecto a los pueblos de la provincia de Cádiz y también les comentó, en particular, temas de Alcalá que gestionan ellos.
A los alumnos les impresionó la belleza y decoración, con pan de oro y lámparas de arañas y espejos, del Salón Regio, del S.XVIII.
La responsable de protocolo les habló de la historia del origen del edificio de la Diputación, palacio y antigua aduana, que recibió a la reina Isabel II en su visita a Cádiz. La responsable de prensa nos hizo una foto para el recuerdo.
Después visitamos la Iglesia de San Antonio, inaugurada en 1.669, aunque ha sufrido diversas reformas en épocas posteriores, siendo la de mayor entidad la llevada a cabo a mediados del siglo XIX. La fachada principal, abierta a la plazadel mismo nombre, es de gran vistosidad por las altas torres que la enmarcan.
Tiene planta de cruz latina con tres naves. Destaca también en su interior, entre otros, el retablo perteneciente a la cofradía del Cristo de la Columna, talla muy destacable de 1660.
Y posteriormente visitamos el Museo, dos guías les explicó en el museo arqueológico la época prehistórica y los útiles y modos de vida que les caracterizaban, los restos fenicios de Cádiz con los dos sarcófagos, hallazgos testimoniales impresionantes, que se encuentran allí. También conocieron la impronta romana y les describió cuadros representativos del arte religioso y costumbrista de la sección de Bellas Artes, ya que guarda este museo una de las más importantes pinacotecas de España con obras originales de Murillo, Zurbarán, Rubens, etc...
Paseamos por el casco histórico de Cádiz con ese encanto y sencillez que caracterizan a esta ciudad y fue un bonito día de convivencia en el que la mayor parte del alumnado conoció otras realidades religiosas, culturales y sociales.
DESDE LA VENTANA DE MI CENTRO DE TRABAJO SE CONTEMPLAN ÁRBOLES,ENTRE ELLOS,OLIVOS Y PINOS,TAMBIÉN MONTAÑAS,DE AHÍ EL TÍTULO.PRETENDO Y DESEO QUE ESTE BLOG SEA UNA VENTANA ABIERTA A UN RESPETO ABSOLUTO A LA NATURALEZA,A LOS DERECHOS HUMANOS,APOSTANDO SIEMPRE POR UNA EDUCACIÓN INTEGRAL,BASADA EN VALORES,EN EL QUE FORMEMOS LA MENTE Y EL CORAZÓN.
QUE LA SOLIDARIDAD Y LA FRATERNIDAD COLOREEN DE AZUL EL CIELO QUE TODOS CONTEMPLAMOS.ES VUESTRA CASA,ADELANTE...
"Copias". Relato breve
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"Marilyn Monroe" de Andy Warhol. Seguimos con el Pop Art ;-) Ya pararé.
¡Hola! :-) Pues aquí estamos de vuelta, como siempre, la piel más o menos
con e...
Fin del curso
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El pasado día 28 de abril de 2010 dimos por finalizado este curso que hemos
desarrollado desde 2008.
El encuentro final, dedicado a la oración, que son los...
Podrán cortar todas las flores...
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[image: podrán cortar todas las flores]
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¡Hola, guapas! No quiero dejar pasar estos días sin desearos una muy feliz
pr...
Fin del curso
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Ayer día 10 de marzo finalizamos esta segunda edición del curso.
Esperamos que todos los que han participado sigan manteniendo su blog y lo
actualicen cont...
Finalización del curso
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Hoy 17 de mayo de 2013, con la entrega de los Diplomas a los participantes,
ha finalizado este curso de formación que se ha venido desarrollando
durante lo...
Unimos nuestros blogs, este no será ya actualizado
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A partir de este curso este blog RECURSOS PARA LA CLASE DE RELIGIÓN quedará
integrado en el blog Profesorado de religión católica de Asidonia-Jerez, de
ma...
Presentación de Jesús en el Templo
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En este vídeo que tienes a continuación, vemos un momento muy especial de
la vida de Jesús: su presentación en el templo. Según la tradición judía,
cuand...
¡HOLA NIÑOS Y NIÑAS!
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¡BIENVENIDOS A ESTA PÁGINA! EN ELLA PODRÁN CONOCER LA HISTORIA DE LA
PRIMERA NAVIDAD, Y MUCHAS COSAS MÁS SOBRE ESTA FIESTA QUE TANTO NOS GUSTA
A TODOS. AP...