VENID A MÍ CUANDO ESTÉIS FATIGADOS Y AGOBIADOS.

VENID A MÍ CUANDO ESTÉIS FATIGADOS Y AGOBIADOS.
DE LOS QUE SON COMO NIÑOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.

jueves, 30 de mayo de 2019

Alumnos/as, narradores/as de tradiciones: la Cruz de Mayo.

    En 1º de ESO los/as alumnos/as crearon unos cuentos a partir de un texto inicial, principio de una historia, que se les dio. En esos cuentos tenían que trabajar, a través de unos personajes-marionetas, emociones y sentimientos. Uno de los grupos decidió contar una experiencia que habían vivido de nuevo en este curso. Se trataba de la tradición de las cruces del mes de mayo, que ellos celebraban cada año, con una pequeña procesión con esa cruz vacía, pero llena de flores y esperanzas, tras la Resurrección de Jesús.



   Dejamos reflejo de esta tradición en este relato religioso costumbrista y también momentos de la clase, recreando e interpretando los cuentos que habían escrito, originales y muy expresivos. Este cuento, que dejamos como muestra, ha sido redactado con la colaboración de toda la clase, aunque el esquema y la idea original ha sido de uno de los alumnos promotores de la Cruz de Mayo, Germán Bocanegra Albarrán.
"Los niños de la Cruz de Mayo".
   
     Érase una vez, en un pueblecito blanco de la Sierra de Cádiz, Olvera, un grupo de amigos, de una junta que la llamaban "los terribles"... Esta junta decidió una mañana, en el instituto, ingeniar una de sus ideas fantásticas, no terribles como su nombre.



    Ellos querían llevar un trono de la Cruz de Mayo por las calles de Olvera y alegrar así a la gente en primavera: a los abuelitos, a las mamás, a los niños, a todos... Coincidieron en poner en práctica su plan poco a poco, decidiendo, entre todos, cada paso a dar para que saliera todo perfecto, una procesión preciosa.



    La primera tarde merendaron y pensaron pedirle a un carpintero, amigo de ellos, que les construyera el trono. El carpintero se ilusionó ayudándoles y realizó un trabajo impecable.



    La segunda tarde fueron al parque; se compraron chucherías y se acordaron de que tenían que decorar el trono con flores. Llamaron a la floristería y la mujer les regaló las flores porque quiso ser parte de esa bonita tradición religiosa que ella recordaba de cuando era pequeña. Les guardó flores de distintos tipos: claveles, rosas, amapolas, etc.



   Y llegó la tercera tarde y se dieron cuenta de que tenían que tener telas suaves para vestir el trono y que se pareciera a los tronos tan bien preparados de la Semana Santa. Se compraron un refresco y fueron a la tienda de telas y eligieron un tono verde de terciopelo, que les pareció muy apropiado para su pequeño paso. La mujer de las telas le regaló ese trozo de tejido porque quiso echarles una mano y que vieran ese sueño hecho realidad.



   La cuarta tarde montaron el paso y les quedó tan bonito y tan bien decorado, que no se lo podían ni creer. Se olvidaron incluso de todas las dificultades encontradas para terminarlo y que todo encajara.


   
     La quinta tarde ya era 1 de mayo, el día de S.José obrero, el gran día elegido y sacaron el trono por las calles de Olvera y la gente los admiraba, los felicitaba, les aplaudía y les daba donativos para que, después de la procesión, lo celebrasen comiendo juntos.

    Llegó el final del recorrido, con música y todo, porque tenían compañeros que sabían tocar instrumentos musicales y celebraron con mucha alegría lo bien que lo habían pasado y lo contenta que la gente se sintió con su presencia.




   Jesús, que ya no estaba en la cruz que ellos llevaban, tras su Resurrección, también se sintió muy feliz de tener amigos así de valientes, capaces de vivir y contar esta historia tan entrañable por las calles de paredes blancas, de ese bonito pueblo con tantos olivos.

domingo, 7 de octubre de 2018

LA ABUELA, LA NIÑA Y LA SEMANA SANTA.


Esta historia ocurrió hace muchos, muchos años, cuando en Sevilla aún existía el viejo tranvía, los hombres usaban sombrero, y los niños se divertían en la calle con juegos como el aro, la lima y al cielo voy. Su protagonista podría ser cualquiera de esos abuelos que hoy narran cuentos a sus nietos sentándolos en sus rodillas (...)”
(Cuarenta cuentos de Semana Santa para 40
noches de Cuaresma, Antonio Puente Mayor.)

       Érase una vez una abuela llamada María, abuela de una niña llamada María. Ambas Marías vivían en la misma casa, en un pueblo perdido entre las montañas de la Sierra Norte de Cádiz, llamado Olvera. A la pequeña María le encantaba pasar el tiempo con su abuela. La acompañaba en el patio cuando ella cosía remiendos de calcetines y medias. Entonces su abuela, mientras la pequeña ojeaba cuentos, sentada en un cojín en el suelo, le cantaba canciones y le contaba historias que a la pequeña le encantaba escuchar. Además su abuela era la mejor cocinera, e incluso la dejaba jugar en la cocina y ayudarle en la realización de algunos postres como la compota y los huevos nevados. 


      Sin duda alguna, su abuela era casi tan niña como ella, por eso se le pasaba volando el tiempo junto a ella. De vez en cuando la acompañaba a misa en la Victoria o en la Parroquia. Su abuela le había dicho que el mejor amigo del mundo era Jesús, que siempre tenía que contar con Él en la vida y la pequeña María guardaba, como un tesoro, la amistad, recién iniciada, con Él.
Cuando llegaba el verano, le gustaba dormir la siesta con su abuela y entonces, como presintiendo que esos ratos de compañía no serían eternos, le decía: - “Abuela, tú nunca te vas a morir porque, si te pones enferma, te tomas muchos botes y te pones buena...” Pero no se quedaba del todo tranquila, porque su abuela le decía: -”Hija, no te preocupes, será lo que Dios quiera, pero yo siempre estaré a tu lado para cuidarte...


      Pero la pequeña no se quedaba tranquila sino pensando en esas palabras de su abuela, de que sería lo que Dios quisiera. Y se dijo: -”Eso es, hablaré con Dios...“ Y qué mejor manera que hacerlo que en la Semana Santa, a ese Jesús tan cercano que veía en las procesiones de su bonito pueblo blanco. Ese Jesús de las distintas hermandades, que le devolvía su mirada, con tanta ternura y acogida que le hacía sentir un cosquilleo de emoción en su corazón de niña que aún no entendía el porqué inevitable de muchas cosas de la vida. 

Por eso, esa Semana Santa iba a ser muy especial... Cuando acompañase a su abuela a ver los pasos por las calles de Olvera, se encontraría con la mirada de Jesús y le pediría por su abuela, para que siempre estuviese a su lado porque, a su lado, la vida le parecía preciosa...
     Se lo pediría a ese Jesús alegre en la borriquita, a ese Jesús, injustamente cautivo, a ese Jesús con la cruz a cuestas, que se cae y aún así nos ayuda siempre a levantarnos, y a ese Jesús que en la cruz es capaz de mirarnos con amor y perdonarnos y, aún muerto en el sepulcro, nos da esperanza y nos recuerda que pronto resucitará y con Él llegará la Alegría Infinita.


  Pasaron los años y la niña creció y comprendió un poco mejor la vida y lo inevitable de muchas cosas. Su abuela ya se había ido a vivir a la Casa del Padre, a ese Paraíso que Jesús nos promete y desde allí seguía cuidando de su niña María, que para ella siempre sería su pequeña porque con ella la vida había sido maravillosa.
Y cada vez que Maria ve los pasos de la Semana Santa, en las calles de Olvera, siente que Jesús le lleva a su abuela los besos que ella le da a Él porque siempre será el mejor de sus Amigos, legado de su abuela, que tanto la sigue queriendo. (Isabel Álvarez Albarrán)








viernes, 7 de septiembre de 2018

Cristo roto, dos historias paralelas.



 Mi Cristo roto es un libro de poemas escrito en 1963 por el sacerdote jesuita Ramón Cué Romano que narra el aprendizaje y aventura con una cruz con Cristo mutilado comprada a un anticuario de Sevilla. El libro es considerado una parábola. Leemos uno de sus textos más significativos:
"A mi Cristo roto, lo encontré en Sevilla. Dentro del arte me subyuga el tema de Cristo en la cruz. Se llevan mi preferencia los cristos barrocos españoles. La última vez, fui en compañía de un buen amigo mío. Al Cristo se le puede encontrar entre tuercas , chatarra, ropa vieja, zapatos, libros... La cosa, es saber buscarlo. Porque Cristo anda y está entre todas las cosas de este revuelto e inverosímil rastro que es la Vida.
Pero aquella mañana nos aventuramos por la casa del artista, es más fácil encontrar ahí al Cristo, ¡Pero mucho más caro!
Visitamos únicamente dos o tres tiendas y andábamos por la tercera o cuarta.




– Ehhmm ¿Quiere algo padre?
– Dar una vuelta nada más por la tienda, mirar, ver.
De pronto… frente a mí, acostado sobre una mesa, vi un Cristo sin cruz, iba a lanzarme sobre él, pero frené mis ímpetus. Miré al Cristo de reojo, me conquistó desde el primer instante. Claro que no era precisamente lo que yo buscaba, era un Cristo roto. Pero esta misma circunstancia, me encadenó a Él, no sé por qué. Fingí interés primero por los objetos que me rodeaban hasta que mis manos se apoderaron del Cristo,  No me habían engañado los ojos… no. Debió ser un Cristo muy bello, era un impresionante despojo mutilado. Por supuesto, no tenía cruz, le faltaba media pierna, un brazo entero, y aunque conservaba la cabeza, había perdido la cara.
Se acercó el anticuario, tomó el Cristo roto en sus manos y…




– Ohhh, es una magnífica pieza, se ve que tiene usted gusto padre, fíjese que espléndida talla, qué buena factura…
– ¡Pero… está tan rota, tan mutilada!
– No tiene importancia padre, aquí al lado hay un magnífico restaurador, amigo mío y se lo va a dejar a usted, ¡Nuevo!  
Volvió a ponderarlo, a alabarlo, lo acariciaba entre sus manos, pero… no acariciaba al Cristo, acariciaba la mercancía que se le iba a convertir en dinero.
Insistí, dudó, hizo una pausa, miró por última vez al Cristo fingiendo que le costaba separarse de Él y me lo alargó en un arranque de generosidad ficticia, diciéndome resignado y dolorido:
– Tenga padre, lléveselo, por ser para usted y conste que no gano nada, 3.000 pesetas nada más, ¡Se lleva usted una joya! El vendedor exaltaba las cualidades para mantener el precio. Yo, sacerdote, le mermaba méritos para rebajarlo… 
Me estremecí de pronto. ¡Disputábamos el precio de Cristo, como si fuera una simple mercancía! Y me acordé de Judas… ¿No era aquella también una compraventa de Cristo? ¡Pero cuántas veces vendemos y compramos a Cristo, no de madera, de carne, en él y en nuestros prójimos! Nuestra vida es muchas veces una compraventa de cristos.
Bien… cedimos los dos… lo rebajó a 800 pesetas. Antes de despedirme, le pregunté si sabía la procedencia del Cristo y la razón de aquellas terribles mutilaciones. En información vaga e incompleta me dijo que creía procedía de la sierra de Aracena, y que las mutilaciones se debían a una profanación en tiempo de guerra.
Apreté a mi Cristo con cariño… y salí con Él a la calle.
Al fin, ya de noche, cerré la puerta de mi habitación y me encontré solo, cara a cara con mi Cristo. Qué ensangrentado despojo mutilado, viéndolo así me decidí a preguntarle:
– Cristo, ¡¿Quién fue el que se atrevió contigo?! ¡¿No le temblaron las manos cuando astilló las tuyas arrancándote de la cruz?! ¿Vive todavía? ¿Dónde? ¿Qué haría hoy si te viera en mis manos?… ¿Se arrepintió?



– ¡CÁLLATE!
Me cortó una voz tajante.
– ¡CÁLLATE, preguntas demasiado! ¡¿Crees que tengo un corazón tan pequeño y mezquino como el tuyo?! ¡CÁLLATE! No me preguntes ni pienses más en el que me mutiló, déjalo, ¿Qué sabes tú? ¡Respétalo!, Yo ya lo perdoné. Yo me olvidé instantáneamente y para siempre de sus pecados. Cuando un hombre se arrepiente, Yo perdono de una vez, no por mezquinas entregas como vosotros.
 ¡Cállate! ¿Por qué ante mis miembros rotos, no se te ocurre recordar a seres que ofenden, hieren, explotan y mutilan a sus hermanos los hombres. ¿Qué es mayor pecado? ¿Mutilar una imagen de madera o mutilar una imagen mía viva, de carne, en la que palpito?  
¡Ohh hipócritas! Os rasgáis las vestiduras ante el recuerdo del que mutiló mi imagen de madera, mientras le estrecháis la mano al que mutila a los cristos vivos que son sus hermanos.
Yo contesté:
– No puedo verte así, destrozado, aunque el restaurador me cobre lo que quiera ¡Todo te lo mereces! Me duele verte así. Mañana mismo te llevaré al taller. ¿Verdad que apruebas mi plan? ¿Verdad que te gusta?
– ¡NO, NO ME GUSTA!
Contestó el Cristo, seca y duramente.
– ¡ERES IGUAL QUE TODOS Y HABLAS DEMASIADO!



Hubo una pausa de silencio. Una orden, tajante como un rayo, vino a decapitar el silencio angustioso.
– ¡NO ME RESTAURES, TE LO PROHÍBO!  ¡¿LO OYES?!
– Si Señor, te lo prometo, no te restauraré.
– Gracias.
Me contestó el Cristo. Su tono volvió a darme confianza.
– ¿Por qué no quieres que te restaure? ¿No comprendes, Señor, que va a ser para mí un continuo dolor cada vez que te mire roto y mutilado? ¿No comprendes que me duele?
– Eso es lo que quiero, que al verme roto te acuerdes siempre de tantos hermanos tuyos que conviven contigo; rotos, aplastados, indigentes, mutilados. Sin brazos, porque no tienen posibilidades de trabajo. Sin pies, porque les han cerrado los caminos. Sin cara, porque les han quitado la honra. Todos los olvidan y les vuelven la espalda. 
¡No me restaures, a ver si viéndome así, te acuerdas de ellos y te duele, a ver si así, roto y mutilado te sirvo de clave para el dolor de los demás! Muchos cristianos se vuelven en devoción, en besos, en luces, en flores sobre un Cristo bello, y se olvidan de sus hermanos los hombres, cristos feos, rotos y sufrientes.



 Hay muchos cristianos que tranquilizan su conciencia besando un Cristo bello, obra de arte, mientras ofenden al pequeño Cristo de carne, que es su hermano. ¡Esos besos me repugnan, me dan asco!, Los tolero forzado en mis pies de imagen tallada en madera, pero me hieren el corazón. ¡Tenéis demasiados cristos bellos! Demasiadas obras de arte de mi imagen crucificada. Y estáis en peligro de quedaros en la obra de arte. Un Cristo bello, puede ser un peligroso refugio donde esconderse en la huida del dolor ajeno, tranquilizando al mismo tiempo la conciencia, en un falso cristianismo. Por eso ¡Debieran tener más cristos rotos, uno a la entrada de cada iglesia, que gritara siempre con sus miembros partidos y su cara sin forma, el dolor y la tragedia de mi segunda pasión, en mis hermanos los hombres! Por eso te lo suplico, no me restaures, déjame roto junto a ti, aunque amargue un poco tu vida.
– Sí señor, te lo prometo. (Contesté)
Y un beso sobre su único pie astillado, fue la firma de mi promesa.
Desde hoy… viviré con un Cristo roto."




Hasta aquí la historia de este Cristo roto y su actualización en tantos hombres y mujeres rotos y rotas en la vida y ese consuelo y esperanza que encuentran en Jesús, en su cruz que es también luz. 
Y este año se ha hecho muy famoso otro Cristo roto, en un pueblo andaluz de la Sierra de Cádiz, Puerto Serrano. 
Su párroco, Pedro Antonio Lozano Ramírez, sabía de la existencia de un Cristo Roto, escondido y abandonado a lo largo de la historia, por distintos avatares, entre los muros de la iglesia parroquial Santa María Magdalena. 



El ha querido que ese Cristo bello, talla preciosa del S.XVI, pero roto también, saliera de ese anonimato y esa oscuridad para dar esperanza a todas las personas que se acercaran a visitarlo, a tanta gente cuya dignidad se ha visto pisoteada, hundida por los avatares, naufragios y abismos de la vida, del destino... Y ese otro Cristo roto, desvencijado, pero renacido gracias al empuje y audacia de este sacerdote, ha vuelto a la vida, cual Lázaro. Ha recuperado su trono de cruz, que también es Salvación y Redención. Este Cristo roto de los pueblos blancos de Cádiz ha sido rehabilitado y ha podido mirar de nuevo, desde el corazón de esa iglesia, a tod@s l@s que se acerquen a visitarlo y sorprende esa mirada de bondad, esa humildad y cercanía que regala a quien se acerca por allí y esa ternura y compasión que despierta en nuestros corazones, por esa fragilidad que muestra pese a ser el Salvador del Mundo, el Mesías.



Os dejo algunos enlaces de esta noticia tan sorprendente y tan positiva:

https://www.diariodecadiz.es/provincia/Cristo-emparedado-ve-luz_0_1260774375.html

https://www.cadizdirecto.com/el-enigma-del-cristo-emparedado-de-puerto-serrano-en-cadiz/

https://elpais.com/politica/2018/07/16/diario_de_espana/1531735472_206824.html




miércoles, 9 de agosto de 2017

Gran Santa, inolvidable aniversario: devoción a María Magdalena en Puerto Serrano.



Nos hacemos eco de una tradición religiosa y cultural que celebra este año su 50 aniversario.Se trata de la romería en honor de Santa María Magdalena en Puerto Serrano. 

En el pasado mes de julio se clausuraron toda una serie de actos religiosos y festivos, en el que ha participado con mucha emoción y devoción todo el pueblo.
Dejamos este interesante artículo de José María Pérez Gómez para conocer la evolución de esta romería a lo largo del tiempo, unida a la historia del pueblo.
Unas palabras para conocer mejor a esta gran mujer en la historia del Cristianismo. Nos quedamos con unas palabras del Papa Benedicto XVI:



"La historia de María Magdalena, o María de Magdala, recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca,para agradecérselo, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte".
Formó parte de los discípulos de Cristo, estuvo presente en el momento de su muerte y, en la madrugada feliz del día de Pascua, tuvo el privilegio de ser la primera en ver al Redentor resucitado de entre los muertos(Mc 16,9).



Fue sobre todo durante el siglo XII cuando su culto se difundió en la Iglesia occidental, llegando hasta nuestros días y ocupando un lugar relevante en los corazones de este pueblo serrano, al que, desde aquí, felicitamos con las sentidas palabras de su párroco D.Pedro Antonio Lozano Ramírez:




Feligreses de Puerto Serrano:

En primer lugar pedir disculpas por mis torpezas como cura nuevo en el pueblo y desconocedor de las realidades del mismo: formas, maneras, etc...
Agradecer vuestra paciencia y comprensión.

Por otro lado, daros profundamente las gracias por cómo el pueblo ha respondido tan generosamente a preparar las fiestas de Santa María Magdalena.

Agradecer al Sr. Obispo, arcipreste y sacerdotes por su presencia y apoyo a la fiesta en honor a la patrona de Puerto Serrano.
Agradecer al Ayuntamiento su colaboración en la misma.
Agradecer a los grupos parroquiales por su apoyo, paciencia y su trabajo, que como se ha comprobado no ha caído en saco roto.
Agradecer a las hermandades vecinas que nos acompañaron en un día tan especial.




Y agradecer, en general, a todos, personas anónimas que han dedicado su tiempo a engalanar las calles, balcones...
Muy de agradecer vuestra presencia en el triduo itinerante que hemos preparado para adentrarnos de lleno en la fiesta de la Patrona.

Así también animaros a seguir pidiendo y trabajando en torno a esta imagen de Santa María Magdalena.
Muchas gracias a todos y deciros que, después de esta experiencia romera, puedo decir que tenéis UNA GRAN ROMERÍA, es muy importante cuidarla porque es un signo notable de la devoción y convivencia que se percibe en Puerto Serrano.




Que Santa María Magdalena os guarde y os proteja siempre a vosotros/as y vuestras familias.
Un saludo del párroco de Puerto Serrano.
MUCHAS GRACIAS.
¡¡¡Viva santa María Magdalena!!!
¡¡¡Viva Puerto Serrano!!!




Dejamos imágenes del traslado de la imagen tan querida de Sta María Magdalena desde la Parroquia, cuyo nombre es en honor de esta santa, hasta la Plaza del Ayuntamiento.Tuvo lugar una Santa Misa oficiada por el Sr.Obispo, D.José Mazuelo Pérez. El desfile procesional por las calles adornadas del pueblo estuvo repleto de gente muy emocionada y se vivieron momentos muy entrañables que quedarán siempre grabados en el corazón de Puerto Serrano, en la conmemoración del 50 Aniversario de su romería en honor de la Malena, como ellos cariñosamente la llaman, le rezan, le invocan...como mediadora del Dios de Jesucristo -Amor y Salvación- y del ser humano.

miércoles, 26 de julio de 2017

"Seguir a Cristo, Aventura Apasionante."


Un testimonio conmovedor: Francisco Varela Figueroa.


Hay testimonios que dejan huellas, visitas que recibimos en nuestras clases que a nuestros/as alumnos les entusiasman, les abren puertas al compromiso con los/as demás, a dejarse interpelar por el mundo y replantearse sus actitudes en la vida.
Cuando conocimos al P. Francisco todos nos quedamos encantados, atraídos por la fuerza de su personalidad, por la ternura con la que explicaba los cambios en su vida, después de sentir la Llamada de Jesús, así con mayúsculas y su mensaje, igual a través del tiempo, de dejarlo todo y seguirlo. Y ese dejarlo todo en el caso de Francisco era mucho, un trabajo estupendo, después de muchos estudios, muchas cosas materiales y gente muy cercana a nivel personal a la que unía muchos vínculos afectivos. Nos contaba que, pese a todo, su vida estaba vacía de sentido, aunque llena de tantas cosas y necesitaba un empezar de nuevo, un ilusionarse con todo y un empuje hacia nuevos horizontes más eternos, más espirituales y así fue su búsqueda incansable en ese camino al sacerdocio, a ser pies fuertes y manos, cercanas y cálidas, de Jesús en este mundo que compartimos, tan malherido a veces y tan insensible al sufrimiento ajeno.
Vamos a conocer a través de esta entrevista que nos envió un poco más a esta gran persona, que ha sido un auténtico regalo de Dios para nosotros-as.


Francisco Javier Varela Figueroa, natural de Jerez de la Frontera, es párroco de Santa María de las Virtudes, Villamartín.
Tiene Estudios especializados en
Psicología en Universidad de Sevilla;
Experto en Terapia Sexual en Fundación Amara.
Experto en Creatividad y Valores en Francisco de Vitoria y Escuela de Pensamiento y Creatividad.
Experto en Terapia Cognitivo Conductual en UNED.
LICENCIADO EN ESTUDIOS ECLESIASTICOS en Universidad Pontificia de Salamanca.

Te queremos agradecer la entrevista que nos has enviado para conocerte mejor, la leeremos en clase, la comentaremos y la disfrutaremos. Gracias por abrirnos tu corazón, tu bondad tan inmensa y tu amistad, un Tesoro.



1. ¿Cómo era tu vida antes de ser sacerdote?
Desde muy pequeño, gracias a mi familia, estuve en mi parroquia trabajando y aprendiendo a amar al Señor, siempre hubo algo que me hacía sonreír cuando me decían que iba a ser sacerdote. Pero, los años van pasando y uno va cambiando, aunque ese raro deseo del sacerdocio siempre estuvo en mi interior.
A los quince años entré en un grupo de jóvenes católicos, pero era como un modo de agarrarme a mis ideas pasadas, porque a la vez que estaba en ese grupo, vivía una vida un poco desenfrenada: fiestas, salidas nocturnas y todo lo que a ellas va unido. Una vida normal de un joven de esa edad que ansía comerse el mundo y disfrutar cada minuto.
A los diecisiete años entré a formar parte de un movimiento católico que me fue centrando un poco, pero no dejaba de tener ese deseo interior que me arrastraba al mundo y a todo lo que en él había que me alejaba del Dios Amor que se me había mostrado en ese movimiento.
De vez en cuando aparecía esa rara sensación del sacerdocio, pero mi interior se resistía a ese futuro. Yo quería estudiar, ganar mucho dinero, vivir fiestas y sobresalir en mi profesión. Y el Señor me regaló lo que pedía, quizás para que me diera cuenta de lo equivocado que estaba al pedirlo.
Terminé mi carrera de Psicología, y comencé la primera de mis especialidades. Nada más terminar comencé a trabajar de psicólogo y, desde ese momento, toda mi vida laboral fe mejorando.
A los veintisiete años colaboraba en una consulta privada con una compañera teniendo mi propia cartera de clientes y trabajaba en una empresa nacional, en un equipo de la Junta de Andalucía, a la vez que colaboraba en un programa de radio y televisión local. Todo me iba viento en popa, incluso tenía mi casa comprada con motivo de una relación que se dirigía hacia el matrimonio, pero que no llegó a ese destino.
Todos mis deseos se iban viendo logrados y muy por encima de mis propias expectativas. Incluso, viéndolo desde el día de hoy, con mucho más de lo que necesitaba y que estaba convirtiéndome en alguien que yo no era. Aunque mi imagen era de una persona entregada, trabajadora, en mi corazón solo reinaba el deseo de tener, ascender, ganar dinero, ser alguien según los criterios del mundo. Y lo peor es que iba por muy buen camino para ello.



2. Tenías una vida cómoda, con buen sueldo y buena posición social. Pero a pesar de ello supiste seguir la llamada del Señor. ¿Cómo fue la historia?
Ya en el año 2000, hubo una señal más clara de mi vocación, en Roma, escuchando las palabras del Santo Padre Juan Pablo II en la Jornada Mundial de la Juventud. Cuando regresé, comencé a trabajar apostólicamente con los Padres Mercedarios. Ese fue el periodo que el Señor eligió para ir pidiéndome más y aumentar esa inquietud que siempre estuvo en mi interior, aunque yo seguía queriendo eliminarla.

En ese trance se encontraba mi vida, en silencio, pues no quería alarmar a mi familia, cuando asistí a la Novena de Nuestra Madre de la Merced, patrona de Jerez, y una frase del predicador de ese año se me clavó en el corazón: Quiero hombres valientes que se entreguen por la misericordia de mi Hijo.

No fue fácil, como tampoco fue fácil encajarlo en la familia, amigos y compañeros, pero Cristo va regalando amor por donde pasa y siempre recompensa con el ciento por uno.
 En ese mismo mes de septiembre lo dije en casa y comencé mi camino vocacional.
Fueron 6 años de formación hasta mi ordenación sacerdotal en Jerez de la Frontera, mi tierra, de manos de D. José Mazuelos, nuestro Obispo. El fue quien me ordenó como sacerdote y quien me recibió en la Diócesis cuando me di cuenta que mi camino no era el de la vida religiosa, que ese lugar no era el que el Señor quería para mi santidad.
Desde ese momento, año 2011, soy sacerdote en esta Diócesis y trabajo feliz, tremendamente feliz, en la Parroquia de Santa María de las Virtudes, de Villamartín, en la que actualmente sirvo como párroco.

3. El Señor sabe hacer milagros en nuestra vida, con poco le basta. ¿Qué significa para ti el seguimiento del Señor desde este sí comprometido que le diste?

El seguimiento de Cristo, para mí, es una respuesta de amor a quien sabes que te llama para dártelo todo. Seguir a Cristo es una aventura apasionante donde no pasa ni un día en el que no aprendas algo nuevo, tanto de ti como de todo lo que te rodea. Muchos pensarán que es un camino cómodo, sin letras, sin hipotecas, sin preocupaciones de ese tipo, pero se equivocan. Es una vida de entrega y de la entrega que Cristo pide en el Evangelio: amaos como Yo os he amado.
 Eso es seguir a Cristo para mí, olvidarme de lo que fui, de lo que soy y pensar en ser "otro Cristo", esforzarme por imitar al Maestro cada día, porque la única forma de ser un buen sacerdote es siendo un santo sacerdote, como me recordaban mi madre y amigos cada vez que hablaba con ellos en mi tiempo de formación: ¡O Santo, o para casa!

Ahora vivo sin las pretensiones de dinero, fama y honor que tenía. Vivo habiendo regalado todo lo que conseguí trabajando antes de irme a seguir el camino marcado por Cristo, pero, aun habiendo renunciado a mi carrera como psicólogo, mis trabajos y sueldos, que según el mundo me tenía que hacer feliz, es ahora cuando soy realmente FELIZ, es ahora cuando soy libre y no necesito todo lo que esclavizaba mi corazón.
Seguramente, muchos podrán pensar que estoy loco, que cómo alguien puede renunciar a todo a fondo perdido en el momento en el que ve que sus sueños se cumplen. Pues sí, estoy loco por mi sacerdocio, estoy loco por entregarme en un mundo en el que Cristo cada vez es más necesario y yo, quiero ser uno de esos valientes que luchan por la misericordia de Cristo que pedía la Virgen en la homilía que me hizo lanzarme a este camino de grandes locos que saben vivir de verdad.

sábado, 13 de mayo de 2017

Visitamos Cádiz, ciudad milenaria.

      Visitamos Cádiz con el alumnado de 2º de la ESO del IES Fuente Grande. 

      Nos recibió, en la Diputación Provincial, un diputado que les explicó la función de la Diputación respecto a los pueblos de la provincia de Cádiz y también les comentó, en particular, temas de Alcalá que gestionan ellos.
      A los alumnos les impresionó la belleza y decoración, con pan de oro y lámparas de arañas y espejos, del Salón Regio, del S.XVIII.


      La responsable de protocolo les habló de la historia del origen del edificio de la Diputación, palacio y antigua aduana, que recibió a la reina Isabel II en su visita a Cádiz. La responsable de prensa nos hizo una foto para el recuerdo.
      Después visitamos la Iglesia de San Antonio, inaugurada en 1.669, aunque ha sufrido diversas reformas en épocas posteriores, siendo la de mayor entidad la llevada a cabo a mediados del siglo XIX. La fachada principal, abierta a la plazadel mismo nombre, es de gran vistosidad por las altas torres que la enmarcan.

      Tiene planta de cruz latina con tres naves. Destaca también en su interior, entre otros, el retablo perteneciente a la cofradía del Cristo de la Columna, talla muy destacable de 1660.
      Y posteriormente visitamos el Museo, dos guías les explicó en el museo arqueológico la época prehistórica y los útiles y modos de vida que les caracterizaban, los restos fenicios de Cádiz con los dos sarcófagos, hallazgos testimoniales impresionantes, que se encuentran allí. También conocieron la impronta romana y les describió cuadros representativos del arte religioso y costumbrista de la sección de Bellas Artes, ya que guarda este museo una de las más importantes pinacotecas de España con obras originales de Murillo, Zurbarán, Rubens, etc...


      Paseamos por el casco histórico de Cádiz con ese encanto y sencillez que caracterizan a esta ciudad y fue un bonito día de convivencia en el que la mayor parte del alumnado conoció otras realidades religiosas, culturales y sociales.


jueves, 19 de mayo de 2016

Alumnado viajero del IES Fuente Grande.

Durante el presente curso escolar, desde el Área de Religión, hemos diseñado y llevado a cabo un plan de actividades extraescolares. El objetivo de estas visitas ha sido reforzar los contenidos trabajados en clase y hacerles llegar la riqueza del patrimonio histórico y artístico de las ciudades visitadas: Sevilla, Jerez de la Frontera y el Puerto de Santa María con alumnado de 3º, 2º y 1ºde ESO. También se mejora la convivencia y la educación en valores.



En Sevilla visitaron la Torre del Oro, los Reales Alcázares y la Catedral. Pasearon también por el casco histórico de Sevilla.


En el Puerto visitaron la Fundación Muñoz Seca, la Basílica Prioral de Sta María y el Museo Arqueológico.


En Jerez visitamos el Museo Arqueológico, la Iglesia de S.Dionisio y S.Miguel. Por ambas ciudades conocieron y valoraron la estructura y belleza de sus cascos históricos.



Todo el alumnado se mostró participativo, comprometido, entusiasta, desarrollando muchas habilidades sociales a nivel comunicativo. Valoraron la actividad como muy positiva y como que se correspondía con su esfera de intereses.